Capitulo I “EL COMIENZO”
- Ayúdalos – dijo una mujer de piel morena; vestida de blanco y de ojos verdes como el pasto
- ¿Qué? ¿cómo?... ¡Espera! ¡Oye! –
6:45 a.m. daba el reloj que despertó a Noé de su sueño confuso. Como todas las mañanas, se aseo y bajo a desayunar. Lo que él espera que fuera un día como otro, no lo sería.
- Buenos días – dijo su madre
- Buenos días – respondió él aún con sueño
- ¿Otro sueño de esos? –
- Sí. Pero, este lo sentí mas real, no sé, sentí como si yo de verdad estuviera ahí –
- Son sólo sueños, Noé, sólo sueños –
- ¡Buenos días! – dijo Camilo, el hermano menor de Noé
- Buenos días – dijo su madre
- Hola –
- ¿Y eso? ¿Tú levantado tan temprano? –
- Camilo quiere que yo lo lleve al colegio, y me despertó –
- Bueno, ya te salé. Después de todo tu eres su hermano –
- Pero, que lo lleve Noé, él también es su hermano. Anoche me acosté tarde estudiando para entrar en la universidad. Noé ni estudia –
- Sí, pero yo quiero que me lleves tú – dijo Camilo
- Bueno, iré a trabajar. Dios los bendigas, se portan bien –
- Amén - dijeron todos a su madre
- Te pago y lo llevas – dijo Lucas a Noé
- No – contesto él
Otro sueño turbio parecido al anterior, tenía Noé. La misma mujer, el mismo dialogo y la misma confusión de Noé al oír las palabras de la mujer, pero esta vez no fue el reloj lo que despertó a Noé; fue un portazo de su hermano (Lucas) al regresar molesto de la calle, luego de haber dejado a Camilo en el colegio.
- ¡Hey! ¿Qué te pasa? – pregunto Noé
- ¿Qué me pasa? Me pasa, que como te podrás dar cuenta me robaron –
- ¿Qué? –
- Así como lo oyes. Unos cabrones, hijo de… su mamá. Me asaltaron luego de que deje a Camilo en el colegio. Me apuntaron con un arma y se llevaron mi celular, mis zapatos, mi billetera, todo… tuve que caminar para llegar hasta acá… Esos… –
- Ya calma –
- Es que me molesta, que sean tan desgraciados ¿por qué no van y trabajan? Así verán lo que es sudarse el culo trabajando para comprarse algo. Ah no, claro para ellos su trabajo es robar –
Camilo se encontraba en hora de receso, jugando con sus amigos en eso nota que uno de los niños, que era “negrito” estaba alejado de los demás.
- Eva, ¿Qué te parece si vamos y jugamos con Jorge? Es que está allá solo –
- No. ¿No ves que está sucio? Por eso es que nadie juega con él –
- Pero yo lo veo limpio –
- Está sucio. Y no voy a jugar con él porque me pongo negra con él y mi mamá me regaña –
- Bueno yo si voy a jugar con él –
- Eco… Te vas a ensuciar todo, vas a quedar negrito del sucio como él –
- No me importa. Yo voy a jugar con él – dijo Camilo y se marcho a jugar con Jorge
Por otro lada Isabel, la madre de estos tres. Trabajaba como siempre, desde que sale el sol hasta el anochecer, mientras su esposo trabaja fuera del país.
- ¿Y cuando llegas? –
- Esta noche, ya estoy en el avión que saldrá a Venezuela –
- Los chicos te extrañan –
- Yo también los extraños –
- ¿Quieres que vayamos por ti al aeropuerto? –
- No. Quiero darle la sorpresa al los muchachos –
- OK –
- Eh… Mi amor, ya el vuelo va a salir. Debo colgar –
- Está bien. Te amo, nos vemos ahora –
- Yo también te amo. Adiós –
Javier, no había terminado de colgar su celular cuando un hombre, alto y fornido, de barba y cabellera larga se le sienta al lado.
- ¿Qué tal? – dijo este
- Bien –
- Y dígame, Javier ¿Cómo está su esposa? ¿Sus hijos; Noé, Lucas, Camilo? –
- ¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre y el nombre de mis hijos? –
- Cálmese… y no intente nada, porque con tan sólo una llamada puedo acabar con la vida de uno de sus hijos o la de su esposa –
- Por favor no les haga daño –
- Tranquilo, nada va a pasar si usted copera ¿está bien? –
- Sí –
- Quiero, 100 mil bsf. Por cada uno de ellos –
- ¿Qué? ¿tanto?–
- Vamos yo sé si los puede pagar. Es un hombre con dinero, no se haga el pendejo porque no lo es. Usted decide un poco de dinero o la vida de su familia –
- Está bien, está bien, pero no les haga daño por favor. Cuando lleguemos a Venezuela iremos al banco –
- OK. Me alegra que nos estemos entendiendo. Ah… por si se lo olvido, es mejor que no intente nada, primero este avión está lleno con mis hombres dispuestos a matar a cualquiera por un error suyo y por si fuera poco, mis hombres tienen vigilados a su familia. Ahora relájese que será un vuelo largo –
Aunque parezca increíble, ese mafioso tenía razón. La maestra de Camilo, el jefe de Isabel, y un auto a las afuera de la casa, son parte de este grupo de matones.
- Mamá ya está en la casa, que raro – dijo Lucas
- Quién sabe, seguro se tomara la tarde libre -
- ¡El que entre de último es un burro! – gritó Camilo, bajando del carro y corriendo a la casa –
- ¿Sucede algo? –
- Ese auto –
- ¿Qué pasa? –
- Lleva toda la mañana ahí, y no sólo la mañana de hoy, ayer también estaba ahí -
- No me había dado cuenta –
- Esta un hombre adentro de el –
- Lucas mejor entremos y llamamos a la policía. Vamos –
Pero al entrar a la casa se llevarían una sorpresa. Su madre abrazaba a Camilo mientras un hombre la apuntaba a la cabeza con un arma.
- ¡Mamá! – fue lo único que alcanzo a decir Noé luego de ser golpeado en la cabeza y ver a su madre encañonada.
Triste pero cierto, Isabel y sus hijos habían sido secuestrados por aquellos mafiosos. Luego de aquel golpe, Noé despierta y nota que su familia y él están en un lugar desconocido, en una especie de galpón para ser más exacto
- Al fin despiertas ¿Estás bien? – preguntó Isabel
- Sí, sí ¿y tú? –
- Sí –
- ¿Y Lucas? ¿Camilo? ¿Dónde están? –
- Ellos están bien. Están con las otras personas que están secuestradas –
- ¿Cuánto tiempo dure inconsciente? –
- Horas. Ya es de noche -
- ¿Alguna idea de quiénes sean esos tipos, mamá? –
- No tengo idea –
- ¡Maldición! ¿Qué será lo que quieren? ¡¿Qué es lo que quieren?! ¿Ah? –
- No grites. De nada servirá –
- ¿Tú quién eres? –
- Mucho gusto, Alicia –
- Ella me ayudo mientras estabas inconsciente. El hombre ese te pegó muy duro y botaste mucha sangre, estaba asustada. Ella está estudiando para ser enfermera y me ayudó –
- Gracias –
- No te preocupes – En ese momento, Lucas y Camilo venían de regreso junto un par de ancianas y un hombre –
- ¡Noé! – grito Camilo y corrió a sus brazos
- ¿Estás bien? –
- Sí –
- No hay salida, ya buscamos y nada – dijo Lucas
- Ay Santísimo, por favor ilumínanos y ayúdanos a salir de aquí –
- Ya cállese señora. Y deje de pedirle tanto a su Dios que nos ayude, porque él no existe si existiera no pasaríamos por esto. Esos hijos de puta, ¿qué es lo qué querrán de nosotros? –
- ¡Hey! por favor, modele su vocabulario hay un niño presente y también respete a la señora – dijo Noé
- ¿Tú quién eres? Una mariquita grandota, que se dejó secuestrar –
- Pues usted también es una marica, tan arrecho que se la da y mire donde está –
- Apártate de mi vista ¿OK? – dijo el hombre dándose una vuelta para irse
- Disculpen a mi papá. Tiene un mal carácter y en está situación, se pone peor –
- A tu papá nunca le dieron una paliza cuando era chiquito, para que respete a sus mayores – dijo Graciela, una de las ancianas
- De verdad disculpen –
- Tranquila, ahora ve con él para que se calme un poco, nadie quiere estar con un gruñón y ¿Quién sabe cuanto tiempo estaremos aquí? – dijo María, la otra anciana (la que fue ofendida)
Sólo Dios sabe, cuanto duraran ellos secuestrados. Mientras tanto a la casa, llegaron: Javier y el mafioso.
- ¡Isabel! ¡Camilo! ¡¿Dónde están?! ¡Lucas! ¡Noé! –
- No grites. Ninguno vendrá –
- Coño madre ¿Qué les hiciste? –
- SHHH… no te me pongas violento hombre, recuerda que yo llamo y ellos mueren –
- No si yo te mato a ti –
- Si me matas, nunca sabrás donde están ellos, por consiguiente; estarán perdidos y sufriendo por tu culpa ¿eso es lo qué quieres? –
- No –
- Bien. Me parece buena tu elección. Ahora ve y cocina algo para cenar que tengo hambre –
- ¿Qué?
- Como oyes, ve y cocíname algo. Mañana por la mañana iremos temprano al banco por los reales –
- Está bien –
Mientras dormía, Noé soñaba nuevamente con la mujer.
- ¿Dónde estoy? –
- En tu destino –
- ¿Quién eres? –
- Alguien que siempre está contigo y con todos –
- No entiendo ¿Qué es lo qué quieres? ¿a quienes debo de ayudar? –
- No preguntes tanto, tú sabes la respuesta –
- ¿Yo? –
- Sí. Ayúdalos, sólo ayúdalos –
- ¡Hey! ¡Espera! ¡Espera! –
- Noé… Noé… ¡Noé! – grito Lucas para despertarlo
- Ya amaneció… Estamos en la selva –
- ¿En la selva? ¿Cómo sabes? –
- Las personas que están afuera me lo dijeron –
- ¿Afuera? –
Noé se levanta corriendo y sale del galpón, para su sorpresa cuando mira a su alrededor nota a muchas personas, casi cien, que también estaban secuestradas.
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